María Eugenia Vidal cerró la campaña de Cambiemos en provincia con un discurso contra Cristina Kirchner y les pidió a los militantes que vayan a votar el domingo porque tienen “que creer que esta vez va a ser verdad” el “cambio”.

En el Club Asturiano de Vicente López, a pocas cuadras de Capital Federal, la gobernadora, que se puso al frente de la campaña del Gobierno, apostó nuevamente a la polarización a horas de la veda electoral.

“Te pones loquita mamita” de la banda uruguaya Marama sonaba antes de que subiera el escenario el anfitrión, Jorge Macri. Para amenizar la espera, los militantes jugaron a pasarse un globo gigante de Cambiemos y miraron el discurso de Mauricio Macri desde Córdoba en la pantalla gigante en la que luego quedó fijo el slogan “Yo no aflojo”.

“Todavía hay gente que no la está pasando bien”, dijo el primo, en una autocrítica que fue repetida luego por la propia Vidal. El intendente se refirió a Vidal como “la leona” que pelea contra “una jauría de perros”.

Pegados al escenario lo escuchaban los intendentes bonaerenses del PRO, además de Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta y varios ministros nacionales.

Graciela Ocaña dijo que estaba rodeada por un “Dream Team” antes de presentar a Esteban Bullrich, que será el rival material de Cristina en el cuarto oscuro.

“Se entusiasmó el disc jockey”, disparó el ex ministro, adepto de las frases polémicas, porque el musicalizador no bajaba la música para dejarlo habar. “Les prometo que Graciela tiene un corazón más grande que su cuerpo”, bromeó y luego pidió que “sigamos acompañando a la leona”.

Vidal apareció desde un costado de la cancha de básquet como hacen los boxeadores y subió al escenario del estilo Town Hall Meeting que el PRO copió de los norteamericanos con un tema musical que decía que “hay una llama que no se prende”.

En primer lugar utilizó un discurso que apeló a la emoción, con una voz al borde del llanto y habló del “compromiso” de Bullrich y la “valentía” de Gladys González: “Así como la ven, rubia con cara de buenita cómo me dicen a mí, se llevó puesto un sindicalista corrupto y lo metió preso”, aseguró en referencia al “Caballo” Suárez.

“También está Graciela, lo bueno viene en frasco chico”, aludió a Ocaña y dedicó un párrafo a Héctor “Toty” Flores: “De piquetero a protestar en la calle a dar trabajo”, resumió. Por último se refirió a Guillermo Montenegro como “ex gordo”.

“Ellos no quieren ser testimoniales ni presidentes. Vienen a defendernos y a cuidarnos. Ninguno de los otros candidatos puede decir eso”, señaló Vidal en su primera referencia a los contrincantes de Cambiemos.

“Acuérdense de octubre de 2015 y piensen qué cambió en estos 19 meses”, manifestó antes de iniciar un discurso más encendido para polarizar con Cristina. Tras enumerar datos de la “pesada herencia”, aseguró que “ahora cambió que el poder político no es cómplice con los mafiosos”.

“A lo mejor tuviste un año duro, difícil, y tenés dudas. Ante esas dudas te digo que el resto de los candidatos no te van a solucionar esos problemas. Ahora los escuchamos hablando de la provincia y el país como si fueran recién llegados. No tienen una sola autocrítica”, deslizó y remató: “A ellos no les importaron los bonaerenses, solamente los votos de los bonaerenses”.

“Los que dicen que estamos mal se gastaron toda la plata de Anses y el Banco Central para hacerte creer que estabas bien mientras íbamos a ser Santa Cruz o Venezuela”, fue su frase más dura, que recibió la ovación y el cántico del “sí se puede”. Vidal retomó ese slogan y le habló en segunda persona al votante: “Tenés que creer que esta vez va a ser de verdad”.

En otro pasaje de su discurso recordó que “había Estadio Único, museo y calles con los nombres de todos, pero cloaca y obra hidráulica no”.

“Estamos pudiendo”, señaló al terminar su discurso de una media hora y pidió a los presentes que vayan a votar.

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