Jerarquizar el rol de Graciela Ocaña es una de las primeras decisiones que la mesa chica de campaña del gobierno podría definir de cara a la elección de octubre.

Es que en el gobierno se quedaron muy conformes con la perfomance de la candidata a diputada nacional durante la campaña. Y observan que logró mejores resultados que Esteban Bullrich, quien lidera la lista de senadores. La diferencia no es abismal -son más de 26.000 votos- pero da cuenta que desde un segundo plano ‘La Hormiguita’ tuvo mayor llegada a los votantes que Bullrich.

En ese escenario, quien puede capitalizar el desempeño de Ocaña es Horacio Rodríguez Larreta. Es que fue el jefe de Gobierno quien apuntaló su candidatura en la provincia de Buenos Aires. Ambos mantienen una estrecha relación y hasta se especuló -antes de su candidatura- con un lugar en el Ejecutivo de la Ciudad.

En las primeras semanas de campaña se especuló con que Ocaña podía quedar referenciada con su pasado por el gobierno de Cristina Kirchner. Sin embargo, las fuertes críticas a la ex presidenta lograron diferenciarlas de ese espacio.

En paralelo, en la mesa chica del PRO se debaten qué hacer con Bullrich. Saben que no pueden esconderlo pero al mismo tiempo entienden que no logró empatía con el electorado y algunas frases del candidato restaron en una campaña de por sí compleja.

El más caro fue asegurar que el camino emprendido por Cambiemos “todos los días tiene un metro más de asfalto, una sala más, un pibe más que está preso”. A su lado, Vidal lo mira azorada.

La frase se dijo en el tramo final de la campaña y Bullrich terminó el camino a la elección explicando que no quiso decir lo que dijo.

Pero hubo otras frases desafortunadas, antes había sugerido que los emprendimientos de cerveza artesanal son una buena salida para los trabajadores que pierden su fuente laboral.

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