Juan Manzur se comunicó con Sergio Massa para ofrecerle ayuda para las elecciones generales, con el objetivo de evitar una victoria de Cristina Kirchner en octubre y permitir que vuelva a ser la líder del peronismo.

“Contá conmigo para robarle los votos a Randazzo, que le clavó el último clavo al cajón del PJ bonaerense”, fue la frase del gobernador de Tucumán que retumbó en los oídos del líder del Frente Renovador, que anoche la repitió en la reunión con sus diputados.

Manzur no está solo: Sergio Uñac, gobernador de San Juan, visitó el lunes a Miguel Pichetto, siempre a cargo de las inquietudes de los mandatarios peronistas. Lejos de hablar de una victoria peronista en Buenos Aires, en un desayuno con diplomáticos, el rionegrino criticó a la ex presidenta por no darle interna a Randazzo.

“Si hubiéramos dado la primaria en el marco del peronismo, ese histórico espacio nacional, hoy estaríamos computando 35 puntos más otros 5 puntos, con lo cual el peronismo hubiera sido la primera fuerza dominante de la provincia de Buenos Aires, con proyección a octubre”, se lamentó. Nunca pidió resolver el escrutinio provisorio que tiene el vilo a su ex jefa.

Randazzo fue una esperanza para los gobernadores y Pichetto puso la cara para protegerlo, por lo que su fracaso es también el de ellos, que no supieron repuntarlo ni aún con el sello PJ en sus manos.

Entre los gobernadores hay temor sobre un triunfo de Cristina en las primarias que pueda posicionarla para las elecciones generales y recobre su liderazgo, tras la ola de derrotas de mandatarios peronistas de peso, como Juan Schiaretti (Córdoba) y Carlos Verna (La Pampa).

Otros ganadores como Sergio Casas (La Rioja) y Domingo Peppo (Chaco), tampoco están interesados en recibir órdenes de la ex presidenta. No así Gildo Insfrán (Formosa), quien volvió a ganar pero empezó a tener problemas para mantener el voto en la capital de su provincia.

Cristina, además, se adjudica la victoria de Agustín Rossi en la interna peronista de Santa Fe y las de Martín Pérez en Tierra del Fuego, Ricardo Fueyo en Chubut y María Emila Soria en Río Negro.

Además, el intendente de Tartagal, Sergio Leavy, cercano a la ex jefa de Estado, quedó segundo en la interna de Salta a sólo dos puntos de Martín Grande, protegido de Juan Manuel Urtubey.

Urtubey festejó el triunfo como un trampolín para 2019, pero pronto sus pares supieron que el peronismo, para ser el más votado, necesitó del kirchnerismo. Un golpe bajo a sus aspiraciones.

Massa también apunta a frenar a Cristina por una sencilla razón: sus primeros análisis de la elección arrojan que los 6 puntos que resignó respecto a 2015 fueron a Cambiemos.

“La gente que eligió una nueva fuerza hace menos de dos años no puede aceptar que votó mal y elegirnos a nosotros”, se escuchó en la reunión de anoche entre diputados massistas y su jefe.

Por lo tanto, limitarán los ataques a Macri, un vicio de los peronistas que lo acompañan. “La única vez que nos fue bien, fue cuando enfrentamos a Cristina”, aceptaban.

Margarita Stolbizer, activa en la reunión de legisladores de ayer, empezó a materializar esa estrategia: defendió el polémico escrutinio provisorio y este mediodía avaló el inicio del juicio político al camarista Eduardo Freiler, protegido por el kirchnerismo. Convertido en el rival de todos.

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