El Gobierno decidió imprimirle a Esteban Bullrich un perfil más bajo hacia las generales de octubre y se guardará a María Eugenia Vidal como el arma principal para el final de la campaña.

Bullrich tuvo problemas en la campaña previa a las Paso de agosto y la gobernadora debió salir en rescate, con incesantes apariciones en los medios y en actos de campaña como si encabezara la boleta de Cambiemos.

Eso significó un problema para el Gobierno, puesto que en definitiva quien está en el tope de la boleta no es otro que el ex ministro de Educación.

Para la nueva campaña, la estrategia será, al menos, planificada. En Cambiemos estiman que la campaña durará un mes y medio y que el candidato a senador tendrá visibilidad en las primeras dos o tres semanas. Luego se entrometerá Elisa Carrió, que es candidata en Capital pero como superó los 50 puntos en el Gobierno señalan que ni necesita hacer campaña en territorio porteño.

Finalmente será el turno de Vidal para el sprint final, pese a que la gobernadora ya arrancó con apariciones como la del sábado en Quilmes, donde Cambiemos no hizo una buena elección.

La campaña estará enfocada principalmente a la Primera y Tercera Sección, donde Cristina Kirchner tuvo su mayor base de votos. En ese sentido, este martes Vidal estará en Vicente López. El miércoles será el turno de Bullrich, que visitará la ciudad gobernada por Jorge Macri para participar de un anuncio sobre obras de mejoras en las escuelas públicas del partido.

La temática del acto responde a otra de las decisiones de la campaña que tomó el Gobierno: Bullrich hablará solamente de educación y temas sociales -fue ministro de ambas áreas-. La misma restricción corre para el resto de los candidatos del oficialismo, que se abocarán a los temas en los que trabajaron con anterioridad.

En este contexto, la semana pasada el ex ministro arrancó las sesiones de coaching junto al resto de los candidatos de Cambiemos en la sede nacional del PRO de Balcarce y Belgrano.

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