La ley para elevar del 30% al 50% la cantidad de mujeres en las listas legislativas logró dictamen en la Cámara de Diputados con apoyo de todos los partidos a excepción de la izquierda, que insólitamente justificó su decisión en su pelea para legalizar el aborto.

“Hay que comenzar por reconocer el derecho al aborto legal. Hemos tenido ocho años una presidenta mujer y no se pudo avanzar”, dijo Soledad Sosa, del Frente de Izquierda, para justificar que sería el único sector que no firmaría el proyecto aprobado el año pasado en el Senado.

Su autora fue Marina Riofrío, del FpV-PJ, y en Diputados lo ignoraron porque incluyeron el cupo en la reforma política, que luego ignoró la Cámara alta. Además de igualar la cantidad de varones y mujeres en las listas, la ley obliga a reemplazos del mismo sexo, en caso de vacantes por licencias, renuncias o fallecimiento.

En mayo, diputadas de todos los bloques desafiaron la grieta y presionaron a sus compañeros hombres y finalmente lograron tratar el tema en un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales, de Justicia y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia.

Este es un paso determinante para lo que va a pasar en el recinto”, celebró la radical Alejandra Martínez (UCR), presidenta de la Comisión de Familia.

“La mujeres no queremos más, sino que queremos lo mismo. No es un drama la ley de paridad, al contrario: va a beneficiar a todos los argentinos. No se va a caer el mundo. Va a ser un paso más para las grandes transformaciones que esperamos de la Argentina”, alegó Carla Pitiot, del Frente Renovador.

La vigilaba de cerca Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa y una de las promotoras de las leyes de cupo junto a su mamá, Marcela Durrieu. El año pasado presionaron hasta conseguir sancionarla en la provincia de Buenos Aires.

En la Nación no tendrían mayores inconvenientes en lograrlo. “Empoderar mujeres no implica el debilitamiento de los varones, sino más y mejor democracia, construida entre y para todos. Debilitar varones es la falta de empleo, los empleos precarios, los problemas de seguridad, y que no tienen nada que ver con que haya más mujeres en los parlamentos”, intentó diferenciarse Cristina Álvarez Rodríguez.

“Esta ley va a ser votada por más del 90% de la Cámara, como pocas veces sucede .Es una ley que representa al pueblo argentino”, celebró Silvia Lospennato, del PRO.

Ese 10% es la izquierda, que en realidad se animó a plantear un problema que otras fuerzas discuten por lo bajo: si hay una interna con dos listas lideradas por hombres, el perdedor tal vez quede afuera.

Pero prefirieron acusar a las mujeres de los otros partidos. “Hay que corregir la brecha salarial histórica, del 27%, entre mujeres y hombres. Y hay un femicidio cada 18 horas”. “No tenemos que dejarnos engañar, porque la lucha de la mujer es una cosa y la demagogia electoral es otra”, protestó Sosa. En Cambiemos hicieron fila para criticarla.

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