Mauricio Macri dio la orden de no hablar en el búnker de Costa Salguero que el PRO suele montar en cada elección hasta luego de las 23 ó 23.30 para evitar el papelón de las primarias.

En la noche del 13 de agosto, con María Eugenia Vidal a la cabeza, el Gobierno salió a festejar los resultados del escrutinio provisorio apenas se conocieron los primeros datos oficiales. Pero la elección se revirtió con el correr de las horas y Esteban Bullrich quedó sólo a centésimas por encima de Cristina Kirchner hasta que el Ejecutivo cortó el recuento de una manera polémica.

El resultado del escrutinio definitivo, que exhibió el triunfo de la ex presidenta, le dio tintes aún más escandalosos a aquella noche.

Ahora, y pese a que las encuestas pronostican un triunfo de Bullrich en la provincia, Macri exigió que se tomaran los recaudos necesarios para evitar una postal similar.

Este martes se reunieron los dirigentes de Cambiemos que están a cargo de la organización del búnker del 22 de octubre y definieron dos cuestiones centrales. Por un lado, que las principales figuras de Cambiemos no salgan a festejar hasta antes de las 23 ó 23.30, ya que el en el Gobierno creen que se seguirán contando los votos hasta las 22.30.

Por otro lado, se determinó que a diferencias de elecciones anteriores, el búnker se monte en el pabellón más grande del predio de Costa Salguero. “Planeamos una fiesta para 1500 personas, pero para última hora”, dijo a LPO uno de los organizadores.

Más camiones

Este medio explicó que, acorralada por la mayoría de las encuestas que le anticipan una derrota frente a Cambiemos, Cristina ya comenzó a abrir el paraguas y volvió a agitar el fantasma del fraude.

Lo notable es que la ex presidenta no haya advertido que el escrutinio provisorio que está a cargo del Correo y el Ministerio del Interior, no tiene ninguna validez jurídica.

Es decir, es posible que el macrismo haya manipulado la difusión de los resultados provisorios en las primarias -que no es lo mismo que manipular el resultado- para demorar la noticia de lo que fue finalmente un triunfo exiguo de la presidenta. Pero el único escrutinio que consagra resultados y candidatos electos es el definitivo que supervisa la Cámara Nacional Electoral.

De todos modos, en el Gobierno advirtieron que la noche de las primarias fue un papelón. José Torello, compañero de colegio de Macri y el enviado por el presidente a supervisar las elecciones, enfureció esa noche y exigió no vuelva a pasar lo del escrutinio provisorio.

Por este motivo, según confirmaron a LPO en el Ejecutivo, decidieron triplicar la cantidad de camiones del Correo que recolectan telegramas en las escuelas para que los resultados estén más rápido. Es que en lo que sucedió en las primarias fue que el Correo decidió demorar a los camiones de las escuelas que estaban más lejos de cada sede para ahorrar viajes y esperar a que cada escuela aportara más telegramas, lo que alargó todo el recuento hasta la madrugada.

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