El kirchnerismo se sumergió en un duro debate sobre el futuro de Julio de De Vido que definirá el martes en una reunión de bloque convocada poco antes de iniciarse la sesión de la Comisión de Asuntos Constitucionales, convocada para tratar sus pedidos de desafuero.

Héctor Recalde, jefe del bloque FpV-PJ, hoy instruyó a sus pares no hablar del tema hasta pasada la elección y ninguneó a José Luis Gioja, el primero en anticipar que avalará su desafuero.

“Me dijo que le habían tomado declaraciones que había hecho en la ocasión anterior cuando, creo, la diputada Carrió planteó lo del desafuero”, le bajó el tono el abogado laboralista.

Gioja se escondió en la campaña de San Juan y no respondió, pero a las pocas horas repitió sus argumentos la rionegrina María Emilia Soria, que integra el bloque FpV pero se define como orgánica al presidente del PJ.

“Votaría con convicción personal el desafuero, porque es el proceso que estábamos exigiendo y el que establece la Constitución Nacional”, señaló la diputada.

“Es que ese es el proceso que estábamos exigiendo. Si llegaba el pedido del juez al Congreso de la Nación yo entiendo, se acompañe”, agregó la rionegrina, que ganó cómodamente las primarias.

De Vido leyó su declaración mientras ultimaba detalles de su defensa con sus abogados Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro.

“Es raro porque tiene buena relación con ella y sus hermanos y con el resto de sus gobernadores”, se lamentaban en su entorno, donde negaban versiones sobre una renuncia, aunque las esperanzas de evitar la prisión no parecen muchas y en Cambiemos dan por hecho que tendrán los dos tercios.

Es que a diferencia de aquella sesión del 26 de julio, cuando evitó el desafuero por 20 votos, con el pedido formal de dos jueces perdió la protección de diputados cercanos a algunos gobernadores (el sanjuanino Sergio Uñac se desmarcó ayer), los 4 de la izquierda, autónomos como Alcira Argumedo y aún es una incógnita que harán los 6 diputados de Santiago del Estero, que esa vez fueron clave para salvarlo.

“No puedo hablar. Soy candidato a intendente”, se excusó ante LPO José Herrera. Norma Abdala de Matarazo cortó el teléfono ni bien escuchó la consulta. “No habrá nada en estos días”, aclararon voceros de la bancada.

En “estos días”, cuentan en Diputados, habría un diálogo más áspero entre gobernadores y referentes del kirchnerismo para forzar a renunciar a De Vido y evitar una sesión cinematográfica, que pueda terminar con un patrullero llevándolo a la cárcel.

Aunque Cristina Kirchner no habría bajado otra orden que “no hablar del tema”, Gioja y sus ex colegas temen que se preste a dividir el PJ en esta votación.

Es que el dilema ya no sería “habilidad moral” de De Vido, como en la sesión de julio, sino obedecer o no una orden judicial. Cerca del ex ministro confiaban en la ex presidenta, no tanto por lealtad sino por conveniencia.

Es que el motivo esgrimido por el juez Luis Rodríguez para dictar la presión fue que podía obstruir la causa por ser ex funcionario. “A Cristina y a cualquier gobernador no le conviene este antecedente”, dicen en su defensa.

Creen que la ex presidenta recibirá pedidos de desafuero a poco de pisar el Senado. Será lo que De Vido empiece a repetir por lo bajo estos días. Antes de darse por vencido.

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