El senador nacional por Cambiemos Julio Cobos afirmó este jueves que el aumento del impuesto al vino anunciado por la Casa Rosada fue “un balde de agua fría” para los gobernadores de las provincias vitivinícolas, y advirtió que, como siempre “el hilo se corta por lo más fino”, los productores podrían ser los más perjudicados por esta medida.

Tras el anuncio del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, sobre la aplicación de un impuesto al vino del 10% y a los espumantes del 17%, Cobos alertó que esa suba “no representa una cifra significativa dentro del contexto general de las medidas que se han tomado, pero sí tiene un fuerte impacto en la competitividad del sector”.

El legislador radical criticó que el Gobierno haya “encasillado” este cambio “dentro de las medidas por temas de la salud para incentivar que vaya bajando el consumo” y resaltó que “el vino es bebida nacional, es una bebida saludable, obviamente tomada con moderación como todas las cosas”. “Un ministro no puede conocer de todo, como a los ingenieros nos pasa que por más que sea un problema de ingeniería conozcamos de todo, pero sí lo que se puede hacer es asesorarse bien”, aseveró, en declaraciones a radio El Mundo.

El senador nacional sostuvo que la información sobre el aumento del impuesto interno al vino fue “un balde frío para los gobernadores” de las provincias vitivinícolas, como Mendoza, su tierra natal.

“Lamentablemente como en nuestro país, en la conformación de precios en la cadena de valor el hilo se corta por lo más fino, no me extrañaría que, después, los productos aumenten más que el impuesto que sea y se le baje al productor, a su vez, que es el que menos gana, menos rentabilidad tiene y el que más esfuerzo hace”, reflexionó.

Cobos admitió que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, se mostró “abierto a sugerencias”, luego de los reclamos que recibió de gobernadores y legisladores respecto de que “algo hay que hacer por las economías regionales”.

Pero insistió en advertir sobre las consecuencias que tendría la suba del tributo al sector: “Se está haciendo mucho esfuerzo en las provincias vitivinícolas para incentivar el consumo de vino dado que ha habido una caída de la demanda interna que, si bien se aumentaron las exportaciones, ha sido muy grande”, expresó. En tal sentido, recordó que “allá por la década del ’70 el consumo por habitante superaba al año los 90 litros y ahora es de 22 litros”.

“El sector se ha reconvertido; tanto en la producción de uvas como en tecnología estamos a nivel mundial, pero la competitividad juega un rol importante para seguir ganando mercados. Y a nosotros nos interesa tanto el mercado interno como el externo”, finalizó.