Marcos Peña es el impulsor del guiño a la centroizquierda que empezó a practicar el Gobierno de Mauricio Macri, que incluye algunas incoativas que buscan equilibrar las medidas más duras como la reforma laboral y el ajuste de las jubilaciones.

El jefe de gabinete encabeza el ala más “progre” del Gobierno. Además de ser el impulsor del gradualismo en las medidas económicas, es siempre un contrapeso de las ideas más de derecha de otros funcionarios de primera línea, como Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, que por instinto le cierran más a Macri. Sin embargo, el presidente escucha como a nadie a su jefe de gabinete y por eso hace un equilibrio entre ambos polos.

Peña cultiva un perfil de socialdemocráta europeo o demócrata norteamericano y busca correrlo a Macri del perfil conservador del estilo del Partido Popular (PP) del español Mariano Rajoy.

El jefe de gabinete marcó la cancha la semana pasada con una carta en la que reivindica el rol fuerte del Estado, contrario a la teoría del derrame de las posturas más liberales.

En su carta, Peña afirma que el desafío de “Pobreza Cero” va a llevar tiempo y que la tarea “recién comienza”, pero aclara que en el Gabinete estamos convencidos de que “no hay desarrollo económico posible sin desarrollo social”.

Por eso, de inmediato le llovieron críticas de economistas liberales como Roberto Cachanosky, que le pidió dejar de “exprimir” al sector privado con impuestos para financiar la pobreza o Carlos Rodríguez, que le aconsejó que activamente disminuya la interfencia del Estado en la economía.

La carta de Marcos viene acompañada de una serie de iniciativas del Gobierno que forman parte de una agenda “progre”, aunque alejada de las medidas populistas y cautelosa con el gasto fiscal.

Son parte de esta agenda la reforma impositiva, vilipendiada por los ultraliberales, la reforma de la ley de alquileres que rechaza el sector inmobiliario, la ley de “compre argentino” que busca incrementar los porcentajes de compras de industrias nacionales en las contrataciones del Estado; la ley de defensa de la competencia y el banco de alimentos que impulsa Elisa Carrió, que se peleó por este tema con los progresistas en plena sesión.

Cerca de Peña señalaron a LPO que con esta agenda, busca dejar aislado al populismo encarnado en Cristina Kirchner y atraer al resto del electorado que se inclinó por la “tercera vía” que proponían candidatos como Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Martín Lousteau.