Elisa Carrió y Mario Negri logaron un dictamen de la demorada ley de defensa de la competencia, que ambos impulsaron el año pasado pero nunca pudieron acelerar el trámite en las comisiones hasta esta tarde.

Tuvieron que pasar las elecciones para lograrlo, en un plenario de cuatro comisiones, disidencia del Frente Renovador, que exigió sumar la ley de góndolas.

El bloque justicialista adhirió, el kirchnerismo planteó disidencias parciales y sólo la izquierda no firmó.

“Nuestro proyecto, que fue consensuado con las autoridades del Ministerio de Producción durante el último año, tiene como ejes la disuasión de los carteles y los monopolios, la independencia, la transparencia, la eficiencia y la previsibilidad”, anunció el jefe del interbloque Cambiemos.

El dictamen crea un Tribunal de Defensa de la competencia, descentralizado e integrado por cinco miembros, encargado de detectar y sancionar casos de concentración o posición dominante que afecten al mercado.

Contempla multas monetarias o de hasta el 30% del volumen de negocios, que pueden evitarse ingresando en “un régimen de clemencia”.

Como explicó LPO, Negri y Carrió presentaron originalmente dos proyectos diferentes y la chaqueña contemplaba mandar presos a empresarios con dominio de mercado.

Mario Quintana logró ablandarla y la acompañó en la presentación de un proyecto “de acuerdo”, que recién se trató hoy.

“Es una ley imprescindible para la Argentina que estamos construyendo, insertada en el mundo y con una economía sana. Será una herramienta clave para luchar contra la cartelización, que es cuando entre pocos se ponen de acuerdo para dividirse los mercados o fijar precios”, concluyó Negri.