Martín Insaurralde cumplió un rol clave en la aprobación del paquete de proyectos del presupuesto. El intendente de Lomas de Zamora encolumnó detrás suyo a buena parte del peronismo en la Legislatura y quedó posicionado como el líder de un sector de la oposición en la Legislatura.

Insaurralde negoció de manera bilateral con Federico Salvai y Manuel Mosca y juntó nueve de los 13 diputados se la bancada que responde a los intendentes. El presidente del bloque, Walter Abarca, quedó en soledad -respaldado sólo por tres legisladores- representando a un grupo de intendentes del interior bonaerense.

La jugada del intendente puede tener impacto en el nuevo esquema de la Cámara de Diputados. “Hoy, el que no habla con Insaurralde se queda afuera de todo”, dice una fuente del peronismo. Es que con el Frente Renovador en baja, Insaurralde puede ser la llave de un nuevo acuerdo de gobernabilidad. Dependerá de cuántos diputados logre representar después de diciembre.

Pero además, el rol de Insaurralde encabezando un peronismo dialoguista echa por tierra la posibilidad de un bloque unificado de Unidad Ciudadana. Las posiciones quedaron claras durante la votación de ayer. Un sector del peronismo acompañando el presupuesto y otro grupo -en línea directa con Máximo Kirchner y Fernando Espinoza- con un fuerte rechazo al presupuesto redactado por Hernán Lacunza.

Durante la votación de ayer quedó claro que esos dos sectores del peronismo transitarán caminos separados.

También es cierto que indirectamente, el oficialismo ayudó a que Insaurralde quede posicionado como líder. Es que este año modificó el esquema de acuerdos en detrimento de Sergio Massa.

Este año, los negociadores de Vidal comenzaron a cerrar los acuerdos por las bancadas peronistas y del GEN, y con esos acuerdos cerrados se acercaron a negociar con el líder del Frente Renovador. En ese momento el poder de incidencia de Massa era más bajo que el de los años anteriores.

De algún modo, Insaurralde y Massa se plantaron en una pulseada por ser la llave que le permitía a Vidal aprobar el presupuesto. Al punto que desde un sector del peronismo aseguran que en la reunión con la Goberandora, el diputado le pide postergar la sesión unos días. Era una forma de marcar la cancha y posicionarse en el juego de poder.

Aunque las negociaciones no son del todo lineales. Fuentes que siguieron de cerca las negociaciones aseguran que Insaurralde tuvo injerencia en varios sectores del peronismo. En mayor medida, su influencia operó sobre los tres bloques del arco peronista: los nueve del FpV-PJ, los seis del kirchnerismo, y hasta los seis del sector que lidera Fernando ‘Chino’ Navarro.

Tras la maratónica sesión, Insaurralde quedó posicionado como un líder de cara a la conformación de alianzas para los próximos dos años. Hay entusiasmo en ese sector del peronismo. Desde allí aseguran que la jugada del presupuesto fue el primer paso y que el próximo será la vicepresidencia de la Cámara Baja. Se sabe que si bien ese cargo no tendría la doble firma que tiene en la actualidad, igualmente será un espacio de poder ansiado por la oposición.