Luis “Toto” Caputo, el ministro de Finanzas, siente que lo dejaron solo en el gabinete y padece un derrumbe anímico.

La última denuncia de Paradise Papers con la que su nombre recorrió el mundo vinculado a una sociedad offshore en las Islas Caimán, le terminó de demoler el ánimo.

El ministro quedó afectado no sólo por la denuncia sino porque nadie del Gobierno se solidarizó con él ni lo quiso ayudar. Todo lo contrario, la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, le exigió que “ratifique o rectifique” los datos de su declaración jurada.

El escándalo unió a la oposición: Cristina Kirchner pidió su renuncia y la massista Graciela Camaño directamente exigió que lo metieran preso.

Caputo siente que el resto del gabinete no lo respalda, como sí lo ha hecho con otras denuncias a otros ministros. Ya venía mal desde antes: quienes lo vieron en la gira de Macri por Nueva York lo notaron demolido y se percataron de que no duerme bien,

El ministro arrastra otra denuncia más complicada que la de los Paradise Papers: Caputo fue imputado luego de que se detectara que el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de la Anses le giró 450 millones de pesos al fondo Axis, creado por Toto, que además integra un comité que aprobó la operación.

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