Mauricio Macri quiere que los gobernadores patagónicos lo apoyen en la pelea contra los mapuches, que el sábado tuvo otro episodio trágico con la muerte de Rafael Nahuel, que apareció muerto tras la represión del grupo Albatros de Prefectura en Villa Mascardi.

En concreto, el presidente quiere que los gobernadores Omar Gutiérrez, de Neuquén; Mariano Arcioni, de Chubut y Alberto Weretilneck, de Río Negro, lo respalden públicamente en la cruzada contra los mapuches.

Weretilneck, de hecho, salió a defender la represión de Prefectura aún antes que el Gobierno nacional. El mandatario de Río Negro dijo el domingo que la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) “es un grupo violento que niega al Estado argentino”.

“Utiliza la violencia y niega la existencia de nuestra Constitución, de nuestra bandera y de nuestras autoridades”, dijo Weretilneck, que este lunes estuvo en Casa Rosada.

Por más que estos tres gobernadores pertenecen a la oposición, mantienen una postura a veces más dura que el propio Macri respecto del conflicto con los mapuches. De hecho, el gobierno del difunto Mario Das Neves, predecesor de Arcioni en el cargo, catalogaba de “terroristas” a los mapuches.

Incluso en enero, meses antes de la muerte de Santiago Maldonado, el Gobierno nacional había tenido que salir a pedirle a Das Neves que le encontrara una salida pacífica al conflicto con los mapuches, luego de que la justicia chubutense ordenara una intervención policial en el Pu Lof Resistencia Cushamen que terminó con represión y tres mapuches heridos.

Macri se refirió al tema mapuche en la reunión de gabinete que mantuvo esta mañana en Casa Rosada, cuando se refirió a un “cambio cultural” que necesita el país para dejar de ver a las fuerzas de seguridad como “delincuentes”. El presidente aclaró que “después hay que investigar” si las fuerzas cometen excesos.

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