Miguel Pichetto descartó aprobar la reforma laboral este año, pero en Cambiemos aseguran que insistirán y confían en sancionarla la última semana del año en Diputados.

Es esa la hoja de ruta que tienen los líderes parlamentarios del oficialismo, que incluye además retomar la ley de Ministerio Público congelada también en el Senado.

El 10 de diciembre Cambiemos quedará a 12 votos del quórum en el Senado y podría acercarse con partidos provinciales, pero le será difícil sin siquiera un voto peronista.

Pichetto dijo en la sesión de este miércoles que no cuenten con él. “La verdad no vamos a votar la reforma laboral en el Senado. No sé si me van a poder convencer, porque no vale ninguna ley el desprestigio de esta Cámara”, afirmó.

El rionegrino no ocultó su malestar por la fractura que se dio en sus filas en la votación de la reforma previsional.

No sólo se diferenciaron los kirchneristas sino también otros 6 peronistas que no responde a la ex presidenta pero no quisieron saber nada con bajar las jubilaciones.

La votación terminó 43 a 23 con 3 abstenciones. “La ley se pudo caer. Rogelio Frigerio apretó a lo último y garantizó a pampeanos y formoseños que estaban en duda”, contó a LPO uno de los senadores que votó en contra.

Cuando la sesión comenzó, Pablo Moyano y las CTA protagonizaron un acto multitudinario en la Plaza de los dos Congresos para repudiar la reforma laboral.

Pichetto no quiere soportar un escrache similar con la ley laboral y mucho menos que lo vinculen con el estigma de “la Banelco”, como se recuerda al escándalo por los sobornos que se habrían pagado durante el debate por la reforma laboral en tiempos de Fernando De la Rúa.

Y no parece tener chaces de evitarlo: esta mañana, en una sesión convocada por el kirchnerismo para interpelar a Patricia Bullrich, Héctor Recalde anticipó que militará contra la reforma laboral.

“Miguel quiere que el Gobierno logre unidad de la CGT pero sabe que es muy difícil que no haya diferencias. Su problema, es que le teme a Hugo Moyano”, admitió a LPO uno de sus pares más cercanos, que lo escuchó quejarse todos estos días.

Y de veras que lo es, porque tras pedir una voz unánime de la CGT, no le alcanzó que Héctor Daer y Juan Carlos Schmid, miembros del triunvirato que la conduce, reiteraran que el proyecto de ley que llegó al Senado no los perjudica.

De paso, le recordaron que la reforma previsional sí les perece negativa. “La CGT que se preocupe de los activos”, le reprochó Pichetto en su discurso de cierre.

El martes por la noche había tenido una dura discusión con su bloque, cuando prácticamente dio por hecho la fractura con la llegada del kirchnerismo.

Pero quienes lo acompañarán en esa aventura no tienen ganas de soportar ataques de sindicalistas. Y quieren dejar la reforma laboral cajoneada.