Gerardo Morales y Alfredo Cornejo libran por estas horas una dura pelea por definir las autoridades del Comité UCR y complican la elección de autoridades de Diputados, porque el perdedor debería conformarse con la vicepresidencia primera de esa Cámara.

Emilio Monzó necesita saber quien será este martes para tomarle juramento el miércoles por la mañana y la dilación de sus socios comenzó a fastidiarlo.

La vice primera la tiene el kirchnerismo y volverá a reclamarla por seguir siendo la segunda minoría. Monzó apuesta a desplazarlos con la complicidad del peronismo dialoguista, pero no consigue que los de boina blanca completen su parte.

Como acostumbran, los radicales siguen envueltos en sus internas. Morales aún mastica bronca por la reelección de Mario Negri como jefe del bloque de Diputados y quiere adueñarse del comité, cuyos delegados eligen autoridades el 15 de diciembre.

Esta mañana fuentes partidarias especulaban con que el jujeño se impondría a sí mismo como presidente del Comité. Tiene historia en autoproclamaciones: cuando era jefe de los senadores radicales se ubicaba en todas las comisiones sin consultar.

Si tiene un gesto de humildad, su posible candidato sería el diputado José Cano, a quien pensó como jefe de bloque pero chocó con la popularidad de Negri, respaldado por sus pares en una inesperada votación. El tucumano terminó a los gritos y Morales se desquitó ratificando a Ángel Rozas como jefe de los senadores radicales.

El Comité UCR no es sólo un tema sentimental, como era hace algunos años: su presidente saliente, el santafesino José Manuel Corral, tuvo una silla en las escasas tertulias políticas de la Quinta de Olivos.

La carta del jujeño para la vicepresidencia de la Cámara es Gabriela Burgos, de destacada labor como presidente de la Comisión de Legislación Penal.

Mientras que Cornejo promueve a Claudia Najul, su ex ministra de Salud. A Marcos Peña le gusta Luis Petri, otro mendocino, que llegó a la Cámara hace cuatro años de la mano de Julio Cobos pero se ganó el cariño de Mauricio Macri por su defensa a las políticas oficiales en las noches televisivas.

Fue el jefe de Gabinete y no Cornejo quien le aseguró la reelección como diputado y en estos meses su nombre está en danza para diferentes cargos, pero viene sucumbiendo en la siempre desgastantes internas radicales.

Para garantizarse la vice primera Monzó apelará al Bloque Justicialista, la bancada de gobernadores y sindicatos peronistas que saltará de 17 a poco más de 30, aliado a cinco cordobeses y cuatro misioneros.

A Cambiemos le alcanza con 20 para juntar quórum propio y ofrecerles la vice tercera, que hasta el 10 de diciembre tendrá el massista Felipe Solá.

Pero debe tener claro a quien pondrá y el fin de semana comenzó a perder la paciencia. Tanto, que ya se habla de un “radical tapado” para nombrar vicepresidente si este martes Morales y Cornejo no aceptan definiciones. Ya se demoraron bastante.