Gerardo Morales volvió a ceder en el reparto de poder del Congreso: el mendocino Luis Petri será vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados en reemplazo de su coterránea Patricia Giménez, con mandato hasta el 10 de diciembre.

Era uno de los últimos cargos a definirse para la sesión preparatoria de este miércoles. Emilio Monzó será reelegido como presidente, José Luis Gioja como vicepresidente primero, Petri será vice segundo y el cordobés Martín Llaryora vice 3, propuesto por el bloque de los gobernadores.

Pero, la pelea de fondo de los radicales es el control del Comité nacional, donde Morales promueve al diputado José Cano, a quien impulsó sin éxito como jefe de bloque en reemplazo de Mario Negri.

Como vice segundo sondeó a Gabriela Burgos, pero cedió cuando vio que se venía otra disputa cuerpo y cuerpo con sus correligionarios, que podía desgastar la pelea mayor.

Los delegados nacionales están convocados para el 15 de diciembre para definir las nuevas autoridades del Comité y la rosca ya empezó a sentirse entre los afiliados de boina blanca.

De buena llegada a la Casa Rosada, Morales propone un partido fuerte, con capacidad tutorial sobre los jefes legislativos y a Mauricio Macri le gusta la idea, interesado en controlar de cerca a Elisa Carrió, socia de Horacio de Rodríguez Larreta y de Negri, a quien apoyó en su reelección como jefe de Cambiemos en Diputados.

Tanto le gusta la idea al presidente que hasta habría avalado que el jujeño sea presidente de la UCR (es delegado por su provincia), con poder de veto sobre las decisiones de Negri y Luis Naidenoff en el Senado.

No lo habrían convencido y en el revoleo circulo el nombre de Enrique “Coti” Nosiglia, que pelea por ser delegado radical por la Ciudad de Buenos Aires.

Petri asumió como diputado hace cuatro años por gestión de Julio Cobos y si bien Cornejo avaló su reelección, el mayor respaldo vino de Marcos Peña, satisfecho por sus intervenciones televisivas. No conforme, lo quería en un cargo alto y lo logró.

Los otros cargos

Hasta este lunes Emilio Monzó estaba decidido a darle a los radicales la vice primera que ocupa Gioja, pero esta mañana cambió de idea y el sanjuanino mantendrá el cargo.

Quedó fortalecido por haber impedido junto a Gildo Insfrán una ola de fugas en el kirchnerismo, que seguirá llamándose FpV-PJ y con al menos 65 miembros será la segunda minoría de la Cámara, sólo superado por el interbloque Cambiemos, con 110.

O sea, los K podrán decir que aún ostentan el bloque puro más numeroso de la Cámara (Cambiemos suma radicales, macristas y lilitos), pero mirarán de afuera el reparto de cargos en comisiones.

Como explicó LPO, Monzó digitará esos lugares junto al bloque justicialista, que será presidido por el salteño Pablo Kosiner y llegará a 31 miembros aliados a 3 tucumanos, 4 misioneros y los 5 cordobeses.

Suficiente para superar a los restos del Frente Renovador (serían 17) y robarle la vice tercera a Felipe Solá, que será para el cordobés Martín Llaryora.

Se llamarán “Argentina Federal” y permitirán asegurarle a Cambiemos los 129 votos necesarios para el quórum. Lo harán este miércoles para delegarle a Monzó la facultad de definir en diciembre los cargos en las comisiones que necesite en las leyes que impulsa Macri.

Si el Gobierno logra que el Senado apruebe la reforma laboral, en Diputados podría tratarse en una comisión de Trabajo presidida por el petrolero Alberto Roberti, condición que puso Kosiner para asociarse a Cambiemos en la distribución de cargos. Jorge Triaca hubiera querido un macrista en su lugar.

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