Mauricio Macri recorrió este lunes las obras de soterramiento del ferrocarril Sarmiento en Morón, que permitirán la eliminación de 51 pasos a nivel. Se trata de una iniciativa clave a la que apuesta el presidente para impulsar su reelección en el 2019, por su enorme impacto en el área que se concentra la mayor cantidad de votantes de la Argentina.

Es además una obra de fuerte carga simbólica porque beneficia sobre todo a sectores populares y fue anunciada siete veces por el kirchnerismo, que finalmente hace cuatro años la paralizó. Más la carga simbólica de darle una solución de seguridad y fluidez al Sarmiento, que reduzca la posibilidad de tragedias como ocurrió en Once.

Macri estaba especialmente interesado en esta obra y consiguió que la brasileña Odebrecht se la entregara a la firma italiana Ghella, integrante de la UTE de la que también formaba parte IECSA de su primo Angelo Calcaterra, que ganó la licitación más grande del país, con un presupuesto de 3.000 millones de dólares.

“Una vez finalizada va a beneficiar a más de 200 mil pasajeros diarios”, explicaron desde el gobierno a LPO. Macri confía en que -de lograr cumplir con los plazos previstos- esto tenga un impacto positivo en los millones de votos de las distintas localidades del Oeste del Conurbano por las que pasa el ferrocarril. A eso se le sumaría el impacto público de ser el quien se puso al hombro al proyecto y cumplió una promesa postergada.

Este lunes, el Presidente estuvo acompañado por la gobernadora María Eugenia Vidal, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y el intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, quienes destacaron los avances del proyecto que -aseguran- viene cumpliendo los plazos previstos.

Las obras se extienden por 37 kilómetros, desde la estación Once hasta Moreno, y recorre las localidades de Ciudadela, Ramos Mejía, Villa Sarmiento, Haedo, Morón, Castelar, Ituzaingó, San Antonio de Padua y Merlo.

De acuerdo con esa información, en poco más de un año se avanzó casi 2.800 metros y se espera que en los próximos días comenzarán a realizarse las obras a la altura de Ramos Mejía.

En la Rosada explican que la obra generará 10 mil empleos directos e indirectos. Además, dan un detalle importante: el tramo hasta Castelar estará concluido en tres años y el que resta hasta Moreno en cinco.

Los plazos no son casuales, porque calzan justo con los dos mandatos de Macri, que en el 2019 ya se descuenta que irá por la reelección. El meganegocio político detrás del Sarmiento implica que agilizará la vida de la gente, eliminando además todos los pasos a nivel de los municipios que atraviesa, serán unos 63 túneles transversales los que incluye la obra.

A diferencia de lo que sucedió en la Ciudad de Buenos Aires con los subtes, donde Macri incumplió su promesa de hacer 10 kilómetros por año y optó por construir el Metrobus -uno de los emblemas del PRO-, en el caso del Sarmiento o se hace el soterramiento o los problemas de conectividad continuarán.

Desde los municipios gobernados por el oficialismo nacional y bonaerense también creen que podrán capitalizar su impacto. En diálogo con LPO, Tagliaferro afirmó que la obra beneficiará a miles de vecinos de Morón que viajan todos los días en la línea.

El plan para mejorar los trenes contempla la incorporación de nuevas formaciones totalmente equipadas, cocheras, pasos bajo nivel, frenos automáticos, viaductos, electrificación de las redes ferroviarias, renovación de vías y de estaciones y red de expresos regionales para conectar toda la red, entre otras mejoras.