Elisa Carrió ratificó esta noche que votará mañana a favor de la reforma previsional para que no derroquen al Gobierno, una hipótesis que volvió a enturbiar la ya de por sí difícil negociación de la Casa Rosada con los gobernadores para sancionar la ley.

“Si ellos no se ponen de acuerdo, nosotros no podemos zanjar nuestras diferencias. Desde que se aprobó en el Senado escuchamos a (el diputado Pablo) Tonelli decir que los jubilados perderían plata y luego las críticas de Carrió. Así es difícil”, repetían esta tarde los diputados del bloque justicialista, identificado con gobernadores peronistas, que de todos modos siguen siendo la llave del Gobierno para sancionar la reforma.

Su bronca mayor fue que la ley no había sido consensuada por Carrió y la semana pasada en Cambiemos especulaban con modificaciones exigidas por la chaqueña en el recinto. Fue necesaria una negociación urgente en la Casa Rosada, pero en ese ínterin los diputados del bloque justicialista se rebelaron.

Y mientras Rogelio Frigerio empezaba con sus llamados habituales a las provincias en la previa de las sesiones, Carrió volvió a aparecer en Twitter.

“Si yo no votara con el Gobierno, estaría haciéndole el juego a los que quieren derrocarlo. A saber: los que hicieron negociados espurios con la reparación de los submarinos”, escribió.

Su figura empapeló los alrededores del Congreso con pegantinas que la responsabilizaban por la baja de las jubilaciones que ella misma previó para marzo, si se sanciona la ley.

De hecho, ayer tuiteó para reafirmar el apoyo a la reforma, dijo que “es beneficiosa para los jubilados”, pero reconoció que contiene “un pequeño problema que se puede subsanar o compensar el año que viene”.

El “pequeño problema” es la aplicación retroactiva de la norma que hasta la semana pasada la tenía decidida a votar en contra.

Pero el lunes Nicolás Dujovne y varios diputados de Cambiemos lograron convencerla. No hablaron con ella, sino con sus diputados.