Cristina Kirchner no consigue seducir a los bloques del peronismo opositor para eliminar el megadecreto de Mauricio Macri, pero ayer dejó claro que lo intentará hasta último momento: le ordenó a sus legisladores firmar con ellos el dictamen de rechazo en la bicameral de trámite legislativo.

Sorprendieron al diputado Pablo Kosiner (Peronismo federal) y los tres senadores del PJ que integran la comisión (Guillermo Snopek, María Teresa González y Daniel Lovera), que el martes dejaron su dictamen de rechazo y se fueron.

El PJ de los gobernadores dejó un dictamen de rechazo al megadecreto y los tres kirchneristas lo firmaron, por orden de Cristina. Ahora quieren anularlo en el recinto, pero no consiguen convencerlos.
“¿Cuánto plazo hay para presentar un dictamen?”, preguntó la senadora de Unidad Ciudadana, Anabel Fernández Sagasti, la espada judicial preferida de Cristina en el Congreso. “Tiene 24 horas”, le respondió el senador radical Luis Naidenoff, al frente de la bicameral.

Pero ayer no apareció un tercer dictamen, sino uno a favor del megadecreto, firmado por Cambiemos y el de rechazo, que había escrito Kosiner y el trío de senadores, pero luego agregó las firmas del resto de la oposición: la senadora salteña Cristina Fiore de Viñuales (aliada de Juan Manuel Urtubey), Fernández Sagasti y los diputados camporistas Máximo Kirchner y Marcos Cleri..

Claro que los dictámenes tienen un efecto neutro y sólo si la oposición junta mayoría en ambas Cámaras y vota en contra del decreto, logra anularlo por siempre. Por ahora el peronismo dialoguista hará honor a su mote y esperará los tres proyectos de ley prometidos por Cambiemos.

Tendrán, según anunció Naidenoff, el mismo contenido que el DNU, que incluyó temas sumamente disímiles como la habilitación para embargar sueldos, de crear fideicomisos en Anses, cambios normativos en Senasa, facilidades para exportar obras de arte, permisos para no emitir facturas papel de los servicios públicos o circular camiones con doble acoplado.

“Nosotros vamos a esperar que lleguen los proyectos de ley y recién después vamos como seguimos”, aclaró a LPO Kosiner, aun sorprendido por haber arrastrado al kirchnerismo a su texto.

Pronto deberá volver a conversar con Agustín Rossi, el jefe del bloque FpV-PJ: el martes, temprano, anunció que lo llamaría para buscar voltear el decreto en el recinto en marzo, ni bien toque la campana de las sesiones ordinarias.

No le puso expectativas a las leyes parche, que si no derogan el megadecreto lo dejarán habilitado, o sea, serían una legislación superpuesta. Fue la única maniobra que encontró Emilio Monzó para evitar la unidad peronista y empezar el año con el pie izquierdo.

Esta negociación, con Cristina en las sombras, anticipó la dinámica legislativa de 2018: Cambiemos y el kirchnerismo en los extremos, tironeando a los peronistas vinculados a los gobernadores, a priori más propensos al diálogo, pero con límites. En Diputados, además, la veintena de massistas está volcada a la oposición.

La bicameral de trámite legislativo volverá a reunirse en las próximas semanas, tal vez en marzo, para tratar otros decretos de finales de 2017. El más polémico es la promulgación parcial de la ley de industria naval, que elimina el fondo de incentivo de 1500 millones.