La renuncia de Valentín Díaz Gilligan, quien ocupaba un despacho a metros del de Mauricio Macri, golpeó a un gabinete que siente la frustración por la falta de buenas noticias para comunicar a la sociedad.

En la previa del retiro espiritual del gabinete en Chapadmalal, Marcos Peña pidió a los funcionarios que busquen noticias positivas aunque sean “chicas”.

El retiro luego fue insustancial y el Gobierno esquivó el tema principal que preocupa a la Rosada, que es que la economía no arranca. Tras una primera conferencia de prensa, a cargo de Fernando de Andreis y Patricia Bullrich en la que se habló sólo de temas coyunturales, Macri y Peña respondieron algunas preguntas de economía.

El presidente ratificó el rumbo económico del gobierno y luego desvió el discurso hacia el policía Luis Chocobar y el ex juez de la Corte, Eugenio Zaffaroni, dos de los nombres con los que el Ejecutivo intenta centrar la atención de la opinión pública.

La falta de iniciativa les llevó a algunos ministros a creer que sólo están para recibir golpes, más aún luego de las denuncias que recibieron Luis Etchevehere, Jorge Triaca y Luis Caputo.

En un contexto de malas noticias y con varias denuncias penales en su contra, el ministro de Finanzas se quejó de que nadie en el gabinete lo felicitó por haber colocado 10 mil millones de dólares en enero. Ya le había pasado algo similar con el bono a 100 años: buscó una felicitación y sólo recibió una denuncia penal en contra.

En el entorno de otro ministro aseguraron que la falta de buenas noticias llevó al ministro en cuestión a analizar la renuncia.