Emilio Monzó intenta correr a Nilda Garré de la presidencia de la Comisión de Defensa, para preservar a Oscar Aguad y su flamante jefe del ejército, Claudio Pasqualini, en el ojo de la tormenta por la desaparición del submarino ARA San Juan y los conflictos laborales en empresas públicas como la cerrada Fanazul.

Garré no estuvo muy activa en sus dos años, pero el año pasado levantó el perfil con la visita de empleados de Fanazul o de otras fábricas en conflicto, como la de Río Tercero.

Nunca logró la visita del ex ministro Julio Martínez, no aprovechó políticamente el extravío del Ara San Juan y hasta se supo que casi le pasa lo mismo con otra nave cuando fue ministra. Pero lo evitó a tiempo.

Nilda Garré presidió la Comisión de Defensa. Fue cauta con la desaparición del submarino, pero le dio voz a los empleados de fábricas cerradas. En el Gobierno prefieren reemplazarla por un diputado propio que no moleste a Aguad.
Si bien ese asunto será debatido en una bicameral creada por ley, Monzó no quiere exponer a Aguad a otros asuntos y ya hizo saber que quiere a un macrista en la Defensa.

Los presidentes de comisiones tienen un poder clave: manejan la agenda de las reuniones a gusto, sin importar las mayorías. Ni el titular de la Cámara puede actuar así en las sesiones.

Ocurre que no será fácil encontrar una excusa para dejar al FpV-PJ sin esa comisión: es la segunda minoría con 64 diputados y ya es un hecho que entregará Salud para Carmen Polledo, amiga de Mauricio Macri.

Deberá conformarlos con otras comisioens intrascendentes, siempre en acuerdo con el interbloque federal, referenciado en los gobernadores y presidido por el salteño Pablo Kosiner.

Sus 32 votos le garantizan a Cambiemos una mayoría capaz de elegir presidentes en todas las comisiones. A cambio les exigen de mínima mantener la presidencias que ya tienen: Pymes (Kosiner), Obras Públicas (Sergio Ziliotto) y Trabajo (Alberto Roberti).

Esta última era reclamada por Jorge Triaca, pero tuvo que aceptar que no podía. Los aliados, además, tendrían la presidencia de Energía, ejercida por Julio De Vido hasta que fue preso.

También Comunicaciones, que presidió el cordobés Juan Brügge, de la democracia cristiana y cercano a Juan Schiaretti. Como explicó LPO, el Gobierno demoraría un tiempo más la ley de convergencia digital y por lo tanto la comisión no sería tan relevante en 2018.

La apuesta de Monzó es garantizar para Cambiemos 21 de las 45 presidencias: 10 para el PRO, 8 de la UCR y 3 asignadas a diputados de la Coalición Cívica.

Confirmó a Guillermo Montenegro al frente de Seguridad, en reemplazo del radical y ahora vice de la Cámara Luis Petri; y tampoco le cederá Agricultura al kirchnerismo. Quedará a cargo del radical Atilio Benedetti.

Otro golpe se lo darían a Facundo Moyano, al quitarle la Comisión de Transporte, donde no le hizo pasar buenos momentos a Guillermo Dietrich. Un presidente macrista nunca lo llamaría si no es necesario.

Transporte era una de las pocas comisiones que aspiraba a sostener el Frente Renovador, recostado en la oposición dura, donde solo resta esperar.