Mauricio Macri volvió a ceder y no habilitará la creación de fideicomisos con el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de Anses (FGS), una de las medidas del megadecreto que firmó el 10 de enero y cuyo contenido se debatirá este miércoles en tres proyectos de ley.

Uno de ellas está destinado a temas financieros y como anticipó LPO no fue tratado este mediodía en comisión como estaba previsto porque Cambiemos no tuvo aval de Argentina Federal, el bloque de los gobernadores y único aliado posible para conseguir mayoría.

A la misma hora, Marcos Peña y Mario Quintana se reunieron con legisladores de Cambiemos y aceptaron que sólo sería posible reemplazar el megadecreto por leyes si el capítulo de Anses quedaba atrás.

Monzó convenció a Mario Quintana y Marcos Peña de eliminar la posibilidad de hacer fideicomisos con Anses y tener así el megadecreto por ley. Este miércoles se aprueba en Diputados.
Además de crear operaciones financieras, como fideicomisos, se excluía al FGS de la ley de contratación pública. Todo quedará atrás, como pidió desde el primer momento Diego Bossio y también se borraría la flexibilidad para vender bienes del Estado.

Sólo así, este miércoles a las 9 ese proyecto tendrá dictamen y será aprobado más tarde en el recinto junto a los otros dos, que obtuvieron despacho el martes, en plenarios coordinados por el macrista Daniel Lipovetzky, a cargo de la comisión de Legislación General.

Como anticipó LPO, los diputados de los gobernadores exigían borrar el megadecreto y estaban dispuestos a unirse con el kirchnerismo si el oficialismo ignoraba esa pretensión.

Los decretos recién pierden efecto si ambas cámaras así lo deciden y para evitar ese riesgo, Cambiemos negoció una salida intermedia: cada ley anulará, en el propio texto, el tramo de DNU que tomó.

De esta manera el presidente se aseguró poder aplicarlo sin interrupciones hasta que las leyes sustitutas sean sancionadas, pero deberá desechar varios de sus artículos troncales, como el que permitía operar en el mercado financiero con plata de Anses.

Los otros dos textos refieren a cuestiones de producción y de transporte, que pasaron el filtro de Argentina Federal, aunque en el primer caso, como anticipó este medio, eliminaron la posibilidad de embargar cuentas sueldo.

Pidieron otras modificaciones que se debatirán en el recinto, como revisar las flexibilidad para ser excluido del Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL), preludio del blanqueo laboral que quiere Macri y era parte de la frustrada reforma.

En voz de Carolina Moises, diputada jujeña, sugirieron además revisar los cambios a legislaciones porturias y de aviación civil, que para el kirchnerismo no es más que otro favor a las empresas low cost amigas.

Sí permitieron la autorización de los bitrenes, camiones con doble acoplado, aunque con un informe sobre su aplicación, aunque Guillermo Dietrich habría acordado con Hugo Moyano que tengan dos choferes.

“No hay infraestructura para hacer circular camiones de 30 metros. En Argentina hay 6000 camiones y muchos son pymes. Están reemplazando la falta de trenes por bitrenes, dejando sin laburo a mucha gente”, protestó Felipe Solá, del Frente Renovador, escoltado de Facundo Moyano, hijo de Hugo.

El massismo se apartó definitivamente del esquema de acuerdos: presentó dictámenes propios con muchos cambios y exigió eliminar el DNU de un plumazo. “Es lo mismo, porque los decretos tienen rango de ley y pueden ser reformados por otra ley”, minimizó su propuesta el macrista Pablo Tonelli.

El kirchenrismo rechazó todo el contenido y se volcó a la oposición dura, al tono de la izquierda, ya lejos de sus coqueteos con las otras vertientes del peronismo que hicieron especular con una sesión conjunta con los federales para anular el DNU.

“Es una locura que seamos una escribanía. Ni en Cambiemos saben lo que están votando”, gritó Axel Kicillof y apuntó a otro artículo olvidado: el que permite no poner objeto a las sociedades anónimas. “Hacen esto para estafar a toda la clientela. Ahora van a decir que se abrieron muchas empresas”.

Monzó y Massot festejaban haber evitado la unidad peronista y ser comprendidos por Quintana y Peña. Tuvieron la ayuda de sus pares Lipevetzky, Eduardo Amadeo y Silvia Lospennato, todos asustados con una sesión fallida como la del 14 de diciembre, cuando no lograron sancionar la reforma previsional.

La escena de este miércoles, con los diputados de los gobernadores levantando las manos con Cambiemos, tal vez empiece a eclipsar las violentas jornadas de diciembre. Aunque las leyes no avancen con el contenido que quería Macri.