Mauricio Macri resignó este martes la posibilidad de crear operaciones financieras con la Anses, un mecanismo que le hubiera permitido acceder a unos 350 mil millones de pesos, que planeó cuando era candidato presidencial y los gobernadores peronistas le bloquearon para no seguir alimentando las chances electorales e Cambiemos el año que viene.

Sus bloques en el Senado y Diputados, englobados bajo la denominación Argentina Federal, pusieron como condición eliminar esa herramienta para acompañar los proyectos de ley que sustituirán el megadecreto de desburocratización.

Fue la respuesta fulminante de los gobernadores a las versiones periodísticas -alentadas desde la Casa Rosada- que adjudicaban al Gobierno haber frustrado la unidad peronista en San Luis, mediante llamados a los mandatarios provinciales. “Una cosa es que dialoguemos, otra que nos traten de empleados”, confirmó a LPo un diputado de diálogo frecuente con los gobernadores, confirmando que la decisión fue enviarle un duro mensaje a Macri.

Además, los gobernadores hicieron cuentas y concluyeron que la constitución de estos fideicomisos iban a ser una fuente de recursos extras -muy importantes- para la campaña electoral, como lo fue la multiplicación por cuatro de los créditos Argenta en agosto del año pasado.

Macri quería tomar deuda por hasta 15 mil millones de dólares con acciones del FGS en compañías privadas. Y por otros 45 mil millones de pesos con los créditos Argenta. Los gobernadores no querían permitirle ese fondeo en plena campaña para su reelección.
El plan ideado por el equipo de Finanzas de la Rosada se basaba en dos artículos polémicos, pero bien pensados. El primero propone excluir del régimen de contratación pública al Fondo de Garantías de Sustentabilidad (FGS), una jugosa caja de activos heredados de las AFJP, que con esta modificación podría usarse sin necesidad de justificar objetivos de “interés público”.

El otro artículo -el más importante- habilitaba a la Anses, en su carácter de administrador del FGS, a “constituir y/o estructurar fideicomisos, financieros o no, alquilar o prestar títulos y acciones” y realizar “todas operaciones propias de mercados financieros y bursátiles”.

Según supo LPO, la idea de Macri era crear fideicomisos con los bonos, obligaciones negociables y acciones del FGS en compañías y emitir deuda contra ese patrimonio por hasta 15 mil millones de dólares, según los cálculos más optimistas del organismo.

El otro botín son los créditos Argenta, que apuntan a los ciudadanos de bajos recursos y fueron expandidos el año pasado en plena campaña electoral.

La idea era securitizarlos y también usar ese activo para emitir deuda, por unos 45 mil millones de pesos.

Macri siempre estuvo interesado en el FGS para atraer capitales. Ya en campaña electoral, el actual ministro de Producción, Francisco Cabrera, blanqueó en una gira por New York que venderían las acciones en las compañías y Cristina Kirchner, enterada, logró sancionar en el Congreso un proyecto de ley que prohibía esa operación.

El Gobierno la habilitó parcialmente en la ley de reparación histórica y en el megadecreto las terminó de sacar al ruedo, hasta que chocaron con los gobernadores.