“Estoy podrido. Siempre lo mismo. Tenemos que cobrar como el resto de los poderes del Estado”, gritó, desaforado, Miguel Pichetto, en una pequeña antesala de la Casa Rosada, donde esperaba junto al resto de los jefes de bloque del Senado para ser recibido por Marcos Peña y Rogelio Frigerio.

“Pero yo los pasajes los necesito. Resolvamos eso primero”, le respondió el formoseño Luis Naidenoff, jefe de Cambiemos. Y tuvo el apoyo inmediato del salteño Juan Carlos Romero, un histórico de la Cámara alta.

La secuencia se repitió en diálogos telefónicos en Diputados, donde los jefes de bloque se verán este miércoles a las 18.30 con Emilio Monzó para refinar el sistema de viáticos y eliminar, en lo posible, el polémico canje de pasajes por plata, cuestionado por Mauricio Macri.

Monzó quiere reemplazar pasajes por un plus de movilidad, pero los diputados de provincia más lejanas no están dispuestos a resignar sus pasajes. Tampoco en el Senado.
Como explicó LPO, hasta el fin de semana predominaba la idea de reemplazar los pasajes por un plus de movilidad, que contemple por igual a los que paguen pasajes y a los que viajen en auto propio. Sería un sistema igual a Estados Unidos, donde los congresistas reciben una caja chica y se arreglan como pueden.

En Argentina los legisladores reciben 20 tramos mensuales aéreos y terrestres y si no los usan pueden canjearlos por dinero y engrosar su dieta entre 40 y 50 mil pesos mensuales.

Los más beneficiados, claro está, son los que viven cerca del Congreso, en su mayoría diputados de la Ciudad y la Provincia, que viajan menos y no tienen empleados de otras provincias.

Tal es así que la fundación Directorio Legislativo reflejó que el año pasado Elisa Carrió pudo hacerse de 358 mil pesos por cambiar tickets. “Los uso para moverme. El presidente no entiende porque viaja en helicóptero desde chiquito”, se justificó la chaqueña.

Desatada la polémica, el diputado macrista Pablo Tonelli y el senador del PJ Miguel Pichetto pidieron sin vueltas engrosar la dieta y terminar la discusión, pero los legisladores de provincias más lejanas pusieron el grito en el cielo y exigieron mantener los pasajes disponibles para moverse.

“A veces nos enteramos de un día para el otro sobre una sesión o reunión de comisión y podemos conseguir un vuelo o cambiar el que ya habíamos reservado. Para los legisladores de la Ciudad y la Provincia los pasajes siempre fueron sueldo. Para nosotros no”, protestó, en estricto off, una de las autoridades de bloque que recibirá mañana a Monzó.

Un detalle: el Congreso absorbe cualquier costo extra surgido por cambio de pasajes o una suba de tarifas, porque los montos asignados por tramo ya de por sí están lejísimos de los valores de mercado.

De ahí que los titulares de las Cámaras se acostumbraron a canjearlos por plata: los balances dan mejor que si los legisladores viajan.

En el Senado, el secretario administrativo Helio Rebot firmó un convenio con Optar, la agencia de turismo estatal, para reducir cualquier costo extra al momento de renegociar pasajes. Ninguno senador podría lograr ese acuerdo por las suyas.

Así las cosas, la pelea entre interior y Bueno Aires, un clásico del Congreso, reapareció en el debate por pasajes y complicó una resolución.

Esta noche, Monzó especulaba con ofrecer un combo que incluya sostener el sistema de pasajes, impedir su canje por dinero y establecer, para algunos casos, un plus por movilidad.

Suena bien, pero no parece derivar necesariamente en un ahorro para la Cámara, donde el presidente ya viene tomando medidas para trasparentar la entrega de tickets.

Eliminó las chequeras innominadas y limitó a 8 los tramos mensuales destinados a asesores, que deben ser personas identificadas.

En la última sesión varios diputados se lo recriminaron en el recinto, porque la mayoría solía usar algunos tramos para complacer a sus votantes. Ya no podrán.

Definir un “plus por movilidad” no será sencillo porque Monzó y Michetti redujeron al mínimo la entrega de vales de nafta, que Amado Boudou había hecho populares en el Senado.

En esa Cámara, la presencia de legisladores de zonas lejanas es mayor, los pasajes son como el agua y nadie habla de tocarlos.

“Vamos a transparentar más el sistema, pero garantizando la movilidad de los legisladores”, anticiparon cerca de la vicepresidencia. No hay reuniones previstas para esta semana sobre ese tema. Quieren esperar qué resuelve Monzó.