La primicia sobre las negociaciones de Fernando “Chino” Navarro con el diputado Manuel Mosca para integrar el Movimiento Evita al gobierno de María Eugenia Vidal generó un fuerte revuelo adentro de la agrupación política, que ya no puede ocultar las internas entre las diferentes líneas de conducción.

Como contó este medio, en La Plata quieren que el Evita se convierta en un aliado clave para la ejecución de políticas sociales, aunque el verdadero entusiasmo pasa porque creen que un acercamiento a esa organización los ayudaría a contener la protesta social en la Provincia.

Sin embargo, la posibilidad de integrarse al gobierno de Vidal abre una feroz interna entre las distintas líneas de la organización y reflotó la bronca de las bases con Navarro, que este mismo lunes debió salir a aclarar que su organización es “opositora” y que no quiere integrarse al vidalismo.

Fuentes del Evita reconocieron a este medio que en la interna “molestó” la actitud de Navarro, que compartió un viaje de gestión con Mosca y dejó trascender la fluidez de sus conversaciones con Vidal.

Ante la consulta de LPO sobre si el el Evita rechazará formalmanete cualquier integración de uno de sus dirigentes al gobierno de Vidal, Navarro respondió:

– Jamás hubo un ofrecimiento.

– ¿Y si lo hubiera?

– No respondo preguntas contrafácticas. Sin embargo, para no dejar dudas: si hubiera un ofrecimiento diríamos que NO.

Lo cierto es que mientras Navarro ofició como interlocutor con los funcionarios bonaerenses, Emilio Pérsico mantuvo un silencio sugestivo, el mismo que sostuvo casi toda la última campaña, cuando el Evita jugó como aliado de Florencio Randazzo y acusaban a la agrupación de ser un dispositivo del Gobierno para restarle votos a Cristina Kirchner.

En ese contexto, las bases del Evita y el sector de la juventud que representa el diputado Leonardo Grosso ahora salieron a tensar más la interna. “El Movimiento no integra ni integrará ningún proyecto de hambre y exclusión. Jamás seríamos parte de la quita de derechos a las mayorías populares, El gobierno de Vidal es responsable del hambre, la violencia y la muerte que el narcotráfico genera en nuestros barrios”, se indignó a través de su cuenta de Twitter.

Más sinuosa fue la reacción de Juan Grabois, que si bien no pertenece al Evita expresó la visión de su “amigo” Pérsico, a quien destacó en un posteo de Facebook como el dirigente “más coherente” que conoce.

“Ojo: coherencia no es decir siempre lo mismo, sino evaluar en cada circunstancia qué construye poder popular y qué no. Tampoco es dar siempre en la tecla. El que esté libre de error, que arroje la primera piedra”, escribió Grabois, tal vez también en una suerte de autojustificación por las críticas que recibe de algunos sectores a raíz de su buen vínculo con la ministra nacional Carolina Stanley, muy cercana a Vidal.