Sería un “no se hagan los rulos”, versión II. En la apertura de sesiones legislativas de 2011, Cristina Kirchner usó esa oxidada expresión -sería como un “no se hagan ilusiones”- para descartar una reforma constitucional que le permitiera un tercer mandato a partir de 2015. Ahora, la ex mandataria transmitió una definición con el mismo espíritu, pero de cara a 2019. No va a ser candidata a presidenta, salvo que…

Según pudo reconstruir Clarín, el adelanto lo escucharon en los últimos días de boca de la actual senadora un intendente del GBA y un encuestador que mide para Unidad Ciudadana. Con dos coincidencias específicas:

1) La gran obsesión de Cristina, hoy, es garantizar que su hijo Máximo renueve como diputado nacional. ¿En Santa Cruz o en Buenos Aires? Daría lo mismo. ¿Quiere que siga en su banca por un tema de construcción política o de protección judicial? Posiblemente, ambos.

2) Aceptaría ser candidata (el “salvo que…” de anticipado más arriba) “si explota la economía” y hay “un operativo clamor auténtico”. Lo primero se entiende. ¿Qué sería lo segundo? Que desde todos los sectores, dentro del peronismo y sus satélites, se acuerde impulsar su postulación. Un escenario que hoy parece imposible. Hoy.

Cristina está viviendo en las últimas semanas una mínima primavera en las encuestas, en las que sigue con números absolutos en rojo pero relativamente mejor que el resto de los opositores. Lo resumen dos encuestadores con los que charló Clarín, uno cercano al kirchnerismo y otro más independiente: “Es la única que capitaliza algo de la caída de Macri. Creció un poco su imagen positiva. Y con su silencio, en medio de la incertidumbre económica, hizo que el recuerdo de su gobierno no sea tan malo. La duda es qué pasará cuando vuelva a hablar…”.

Según una encuesta nacional de Synopsis, una de las consultoras que mejor pronosticó la última elección bonaerense, la imagen positiva de Cristina subió 7 puntos respecto a noviembre, el mes posterior a su derrota en la Provincia. De todos modos, la ponderación negativa sigue siendo muy superior: 58% contra 32,1%.

Otro trabajo en todo el país, de Opinaia -otra que vaticinó con mucha precisión el comicio bonaerense-, hace un sondeo electoral con cinco candidatos. Cristina queda segunda (con 26,3% de intención de voto), debajo de Macri (31,2%) y delante de Sergio Massa (11,6%), Juan Manuel Urtubey (7,2%) y Nicolás del Caño (5,6%).

Más preguntas y respuestas que buscan sus interlocutores. ¿Y si no es ella quién? Del espacio más kirchnerista, ya está lanzado y tiene el visto bueno el jefe del bloque K en Diputados, Agustín Rossi. La ex presidenta también tiene debilidad particular por su ex ministro de Economía Axel Kicillof. Y de los “externos”, al menos no habría vetado el nombre de un ex aliado suyo que volvió a acercarse al espacio y se ilusiona con una interna: Felipe Solá.

El diputado es uno de los massistas que empezó a hablar ante el silencio del Sergio Massa. Articula con otros dos colegas del Frente Renovador: Daniel Arroyo en Provincia y Marco Lavagna en Capital. Incluso ya mandó a medirse. A su edad -67- y por su experiencia política -ex gobernador bonaerense-, cree tener ganada la chance de una postulación presidencial. En ese camino, ya se acercó al jefe del PJ provincial, Gustavo Menéndez.

Paradojas de la política argentina: mientras Cristina cultiva el perfil bajo y se autoexcluye por ahora de la pelea electoral, quienes más los sufren son los estrategas del oficialismo. Ante sus propios traspiés, creen que la ex presidenta sigue siendo el mejor rival para ganar con la teoría del “menos malo”.