Marcos Peña se reunió con Alberto Rodríguez Saá horas después de que su hermano Adolfo se fugara de la sesión del Senado para ayudar al Gobierno.

El Gobierno presionó y logró que el Adolfo se volviera a San Luis en medio del debate por la ley de tarifas que terminaría perdiendo a la madrugada.

Peña había asegurado que recibiría al primer mandatario provincial cuando le tocó dar su discurso de balance de gestión en la Cámara de Diputados, la semana pasada.

Los hermanos puntanos juegan a dos bandas para conservar la provincia el año que viene, cuando el Adolfo tendrá enfrente a Claudio Poggi. El candidato de Cambiemos le ganó las primarias por 20 puntos el año pasado y el ex gobernador lo superó en las generales.

Para evitar otra sorpresa semejante, la estrategia de los Saá es poner un pie en cada plato: el Alberto se volvió kirchnerista e intenta reunir al peronismo y el Adolfo coquetea con el macrismo.

Sin embargo, no todo es armonía en la familia que gobierna San Luis desde 1983: el hijo del actual gobernador, el Albertito, mantiene una dura interna con su tío, en especial con la mujer del senador, Gisela Vartalitis. Es que el Albertito quiere ser candidato a gobernador pero el Adolfo no quiere rivales y menos uno con su mismo apellido.