Alfredo Cornejo no puede ser reelecto como gobernador de Mendoza, pero no quiere perder el poder y promueve como figura de Cambiemos a Martín Kerchner Tomba, su ministro de Economía, Infraestructura y Energía.

Pero choca con Mauricio Macri que impulsa una fórmula de Julio Cobos y el intendente de Luján de Cuyo, Omar de Marchi, un ex diputado del Partido Demócrata, histórica fuerza provincial de Mendoza.

Cornejo no puede ser reelecto pero quiere elegir sucesor. Macri apuesta a Cobos, porque mide mejor. El riesgo de una elección desdoblada.
El presidente no tiene devoción por el senador pero mira encuestas y sigue apareciendo como el radical mejor ubicado, en un año electoral que no será fácil para como para arriesgar.

Cornejo mantiene una tensión permanente con la Casa Rosada desde que asumió en enero como presidente de la UCR y no dudó en criticar la política energética del ahora ex ministro Juan José Aranguren.

Protesta por la falta de fondos nacionales que recibe, es de los pocos gobernadores que hace obra pública con recursos propios pero no tiene una imagen descollante como para trasladar voto duro a un sucesor.

Su rival interno, además de Cobos, es Alejandro Suarez, intendente de la Ciudad de Mendoza y presidente del comité provincial. Kechner Tomba es su mano derecha y una de las estrategias para imponerlo podría ser anticipar las elecciones y no pegarlas con las nacionales, como pedirían en la Casa Rosada.

Podría hacerlo por decreto o con la complicidad del peronismo local, que ni siquiera tiene claro su candidato a presidente. Las negociaciones están en marcha.

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