Graciela Ocaña y el ex ministro Jorge Lemus ya se disputan el ministerio de Salud de Mauricio Macri, si es que el líder del PRO llega a ganar las elecciones presidenciales.

La Hormiguita hizo oficial su apoyo a Macri la semana pasada, en un gesto que fue interpretado como el blanqueo del pase de la ex ministra de Cristina Kirchner al PRO.

Ocaña es además, como anticipara LPO, uno de los nombres que suena para ocupar el ministerio de Salud del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. Para ese puesto necesita, sin embargo, del aval de la poderosa asociación de médicos municipales.

Los médicos municipales controlan el ministerio que en los papeles encabeza Graciela Reybaud, a través del subsecretario de planificación sanitaria, Néstor Pérez Baliño, y se cargaron a Lemus en 2012, cuando el médico ocupaba la cartera de Salud en el gobierno de Macri.

Ese año, Lemus no resistió las críticas de la oposición tras instrumentar mediante una resolución un protocolo para que las mujeres víctimas de una violación puedan abortar en los hospitales públicos de la Ciudad.

Lemus se mostraba en contra de instrumentar por la vía de una resolución el protocolo que confeccionó la Corte Suprema a través de un fallo sobre aborto no punible y había hecho pública su intención de que el protocolo saliera por una ley de la Legislatura.

Macri le había hecho caso en un principio y había enviado el tema al parlamento porteño. Pero el bloque del PRO no pudo resolver sus internas con respecto al aborto y, acorralado por las presiones clericales, el jefe de gobierno resolvió la cuestión por la vía ejecutiva. Quien debió poner la firma fue el propio Lemus.

Dos días después de que la firma apareciera publicada en el Boletín Oficial, Lemus no pudo soportar la presión de los médicos municipales, que doblegaron la voluntad de Macri y lo llevaron a pedirle la renuncia.

El pintor

En ese entonces, Macri le ofreció a Lemus asilo en la Fundación Pensar, que se encarga de armarle al líder del PRO los programas para su hipotético gobierno nacional.

Lemus pasó al ostracismo desde entonces y terminó en una oficina en el Hospital Fernández. El médico pasa sus mejores horas como abonado al Teatro Colón y se va varias semanas por año a Venecia a pintar.

En su página web, el ex ministro asegura que tuvo tres momentos artísticos, pocos menos que Pablo Picasso. La época de sus trabajos en óleo, influenciados por las obras de Turner; la pintura directa de los canales venecianos, con “reminiscencias de los carnavales” y los paisajes de otras latitudes como Praga, Bamberg, el Danubio, los lares gallegos, los paisajes de Mar del Plata y Buenos Aires, es decir, “allí donde se preste a sus habilidades con los reflejos”.

Una de las obras de Lemus, que aparece en el reflejo.
Pero pese a su aporte a la cultura, el ex ministro no perdió sus aspiraciones políticas y se dedica a hacer política desde la oficina en el Fernández, en la que no atiende pacientes.

Lemus sigue teniendo incidencia en los programas de Salud del macrismo y ubicó a uno de los directores del Garrahan en representación de la Ciudad, Rubén Nieto, que provocó en noviembre la ira de Elisa Carrió, cuando Lilita visitó el hospital y le terminó enviando una carta a Macri para pedirle mayor presupuesto.

A través de su rol en la Fundación Pensar, el médico pintor se vende en privado y en público como el futuro ministro de Salud de Macri, lo que no genera simpatía en algunos sectores del PRO.

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