El fantasma de una crisis política derivada de probables denuncias de fraude en la elección del 25 de octubre empezó a generar inquietud en el oficialismo, donde temen una maniobra de la oposición para deslegitimar un hipotético triunfo de Daniel Scioli en primera vuelta. Pero también en las filas opositoras empiezan a despegarse de esa jugada.

El primero fue José Cano, justamente quien encendió las alarmas opositoras por la escandalosa elección en Tucumán. El dirigente radical advirtió que sus denuncias por las irregularidades en el comicio tucumano no tienen nada que ver con lo que suceda a nivel nacional, y aclaró que él no forma parte de ninguna “maniobra” de cara al 25 de octubre.

“Este problema los tucumanos lo vamos a resolver en Tucumán. Yo no estoy en ninguna maniobra de ese tipo (para deslegitimar la elección nacional)”, aseguró Cano en diálogo con radio América, donde incluso destacó las ventajas del sistema de primarias abiertas y obligatorias, al tiempo que recordó que José Alperovich las rechazó.

“La elección nacional se rige por otras normas, esperemos que lo que pasó en Tucumán sirva para evitar y hacer todo lo que haya que hacer para el 25 de octubre. Pero de ninguna manera nosotros estamos formando parte de una campaña de estas características”, continuó el diputado nacional. “De ninguna manera nosotros vamos a jugar en un esquema para deslegitimar la elección de octubre”, reiteró Cano.

Como explicó LPO, en el actual contexto no es descabellado imaginar que parte de la oposición se agarre de alguna de las irregularidades que ocurren en toda elección para denunciar fraude y judicializar el proceso electoral. Esto se llevaría puesta la fecha del ballotage y sumergiría al país en una crisis institucional durante la transición.

El riesgo está en que se prevé que la posibilidad o no de una segunda vuelta se defina por uno o dos puntos, incluso por décimas. Diferencia que no se zanjaría en el escrutinio provisorio y mucho menos con denuncias de irregularidades de por medio. Con un escenario así, el interrogante es cuántos días pasarían con un candidato declarándose ganador, y otro declarándose en el ballotage y denunciando fraude. La estabilidad del sistema quedaría seriamente afectada.

En el sciolismo sostienen que todo se trata de una maniobra premeditada para el caso de que Daniel Scioli evite el ballotage por escaso margen, como marcan las encuestas que lo dan ganador. Si el bonaerense gana por poco más de los diez puntos de diferencia que necesita, creen que la oposición va a encontrar alguna irregularidad y va a denunciar un fraude de dos o tres puntos. El objetivo final sería pedir la anulación del comicio.

Cerca del candidato del FPV repiten que el PRO denunció fraude en Salta con voto electrónico, en Santa Fe con boleta única y en Tucumán con la boleta tradicional. “No es un tema de sistemas, sino una decisión de instalar el fraude”, insisten. Agregan que la presunta maniobra excede a Mauricio Macri, y es orquestada por sectores del establishment.

Es por eso que la declaración de Cano empieza a marcar un camino de una parte de la oposición, que se empieza a despegar de la estrategia nacional sostenida sobre todo por el macrismo y sus aliados más cercanos. Esta mañana, también el radical Mario Negri reconoció lo riesgoso para el esquema institucional que son las denuncias de fraude, aunque pidió que el Gobierno mejore la trasparencia electoral.

Riesgo de incidentes

Por otro lado, Cano se refirió a la posibilidad de que esta noche se produzca algún tipo de incidente en el centro de San Miguel de Tucumán, cuando la marcha convocada por Juan Manzur confluya con la protesta de productores agropecuarios que acampan desde la semana pasada en la plaza principal de la ciudad, frente a la gobernación.

“Hace una semana que hay productores agropecuarios acampando en la plaza Independencia. Son los productores cañeros, todavía hay mucha caña en pie en Tucumán. La crisis del sector es terminal”, explicó el candidato a gobernador del radicalismo. “Hoy hay mucha desocupación, el campo está parado. Tiene que haber políticas nacionales diferenciadas para las provincias del Norte, que son las más pobres”, agregó.

“En ese contexto, Manzur -que es el vicegobernador- convoca a una marcha a la plaza Independencia donde ya anoche habido tensión porque son muchos los tractores, cosechadoras y carros cañeros que hay ahí”, detalló Cano. “Esperemos que esto se desarrolle con respeto y que no se generen hechos de violencia. Todo el centro está vallado, está cerrado. La gente está muy molesta”, alertó.

“El gobierno tiene que tener la mayor prudencia. Manzur y Alperovich son los que tienen que dar respuesta a los productores”, se quejó Cano, que recordó que el gobernador recibió a los productores pero no les dio ninguna respuesta ni gestionó ante Nación los pedidos de los cañeros.

A la marcha del oficialismo y la concentración de productores se sumaría esta noche una noticia que puede llevar más tensión a la capital tucumana. El secretario de la Junta Electoral de Tucumán, Darío Almaraz, adelantó que probablemente se concluya el resultado final del escrutinio definitivo.

Aunque la Junta está impedida por un fallo judicial de proclamar un ganador, la definición del escrutinio probablemente empuje al kirchnerismo a reclamar con más vehemencia que la oposición reconozca el resultado y dé por cerrado el tema. Pero Cano reiteró que no reconocerá el resultado final.

Hasta esta mañana, Manzur obtenía “poco más del 49 por ciento contra el 42 por ciento” de Cano, informó Almaraz. El escrutinio provisorio le había dado una diferencia de puntos.