Adolfo Rodríguez Saá ya gestiona con Daniel Scioli un acuerdo que permita nombrar a su par Liliana Negre de Alonso como jueza de la Corte Suprema de Justicia, a cambio de darle los votos para cubrir la otra vacante con un jurista del PJ.

Con la renuncia de Carlos Fayt, el 11 de diciembre el máximo Tribunal suma dos vacantes y el marco de negociación del próximo presidente será mayor.

El puntano ya apunta a ser la prenda de negociación con Scioli y se lo habría hecho saber a través de su hermano Alberto, quien en los últimos meses se entrevistó varias veces con Karina Rabolini. Negre de Alonso facilitaría las cosas, porque es la senadora más antigua y de las más respetadas de la Cámara alta.

Su figura serviría además para alinear al interbloque del peronismo opositor, que de repetirse en octubre un resultado parecido al de la primarias, podría aportar los votos necesarios para llegar a los 48 que garantizan los dos tercio, mayoría requerida para nombrar jueces.

O sea, no haría falta inmiscuirse en las siempre tediosas negociaciones con los radicales, para quienes Scioli, en caso de consagrarse, podría reservarles lugares en organismos de la Constitución como la Defensoría del Pueblo y la Procuración Penitenciaria.

“Sería la mejor opción de Scioli para unificar al peronismo. Con esta jugada volverían al PJ Adolfo, José Manuel de la Sota, Romero y tal vez Reutemann”, vociferan en el Senado.

Con las posiciones de las primarias en las 8 provincias que elijen senadores, el Frente para la Victoria se quedaría con un bloque de 37, lo justo para el quórum; pero con cuatro aliados fijos que le darían más comodidad.

El peronismo federal es un interbloque que hoy agrupa a Rodríguez Saá y Negre de Alonso, el salteño Juan Carlos Romero, el neuquino Guillermo Pereyra, el sanjuanino Roberto Basualdo y hasta su muerte estuvo el fueguino Jorge Garramuño, reemplazado ahora por Miriam Boyadjan. Este grupo seguirá con mandato el año próximo.

A ese grupo podría retornar Carlos Reutemann, quien participaba de las reuniones hasta que se fue con el PRO para ser reelecto; y los senadores que pueda ubicar el cordobés José Manuel de la Sota.

Con los números de agosto se garantizaría dos bancas, pero las expectativas son que como mucho logre una.

De la Sota teme quedar tercero y sin senadores, porque un senador que se mezcle en la negociación de la Corte Suprema, le permitiría poner sobre la mesa sus cuentas pendientes con la Nación, a la que le reclama una deuda millonaria por aportes previsionales.

Ese será el trabajo de Scioli: escuchar los reclamos de los peronistas que se fueron y hacerlos volver.

El único obstáculo de este acuerdo podría ser el peronismo cristinista, como ya se le llama a un grupo de 7 u 8 senadores dispuestos a responder más a Carlos Zannini que a Scioli. O tal vez su aporte sea el de poner reparos al aspirante a juez por el oficialismo que proponga el Gobernador. También debería a conformar a todo el peronismo.

Fuente: La Politica Online